{"id":8126,"date":"2014-09-23T16:00:11","date_gmt":"2014-09-23T16:00:11","guid":{"rendered":"http:\/\/oriolgracia.cat\/nusgraficdev\/es\/una-pedra-que-marca-el-desti-descocia\/"},"modified":"2017-03-08T16:14:53","modified_gmt":"2017-03-08T15:14:53","slug":"una-piedra-que-marca-el-destino-de-escocia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/una-piedra-que-marca-el-destino-de-escocia\/","title":{"rendered":"Una piedra que marca el destino de Escocia"},"content":{"rendered":"<p><!--:CA-->Durante m\u00e1s de setecientos a\u00f1os los escoceses hab\u00edan esperado aquella fecha. El 30 de noviembre del 1996, d\u00eda de San Andreus\u2014patr\u00f3n de Escocia\u2014, la ciudad de Edimburgo etaba llena de gente. La gente era consciente que aquel d\u00eda podr\u00eda cambiar el destino de la naci\u00f3n y por eso casi doce mil personas se congregaron alrededor de Royal Mile, la calle que articula el casco antiguo y une el Palacio Real de Holyrood con el castillo medieval de Edimburgo. Todo el mundo estaba pendiente de la comitiva de pol\u00edticos, altos dignatarios, religiosos, militares y bandas de gaiteros vestidos de gala que participaban en la ceremonia de traslado de uno de los tesoros m\u00e1s preciados de Escocia. No se trataba ni de joyas, ni de coronas de oro, ni de ninguna reliquia religiosa, sino de una piedra de granito aparentemente \u2014pero s\u00f3lo aparentemente\u2014 insignificante: la Piedra del Destino.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.oriolgracia.cat\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Matheson_620.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2192\" src=\"http:\/\/www.oriolgracia.cat\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Matheson_620.jpg\" alt=\"The return of the Stone of Destiny to Scotland.\" width=\"644\" height=\"430\" \/><\/a>Y es que en \u00e9poca medieval, encima de aquella pieza desgastada, basta y arenosa \u2014de unos 150 kg de peso\u2014 se hab\u00edan coronado los reyes escoceses. La tradici\u00f3n, pero, se rompi\u00f3 el 1296, cuando en el marco de las batallas medievales de la independencia el ej\u00e9rcito ingl\u00e9s se llev\u00f3 la piedra como bot\u00edn de guerra despu\u00e9s de un enfrentamiento con los escoceses. Desde entonces, y a pesar de las diversas promesas de regreso, la piedra hab\u00eda estado en una de las capillas de la abad\u00eda de Westminster, en Londres. De hecho, para m\u00e1s ofensa de sus leg\u00edtimos propietarios, encima suyo se coronaron, primero, los reyes de Inglaterra y m\u00e1s tarde todos los monarcas brit\u00e1nicos. Una tradici\u00f3n que se ha mantenido hasta la actualidad: el dos de junio del 1953 la reina Elisabet II tom\u00f3 posesi\u00f3n del cargo sentada en un trono de madera ubicado justo encima de la piedra. Y, por todo ello, la Piedra del Destino se consolid\u00f3 como el gran s\u00edmbolo nacional de Escocia en manso de los ingleses. \u00bfPero cu\u00e1l es el origen de esta pieza? Seg\u00fan la leyenda medieval, la piedra tiene m\u00e1s de dos mil a\u00f1os de antig\u00fcedad. Seg\u00fan la Biblia fue la almohada del profeta Jacobo, el padre de las tribus de Israel. Y siguiendo este hilo argumental, la almohada-piedra habr\u00eda llegado a Escocia a trav\u00e9s de un largo periplo por Egipto, el Magreb, Sicilia, la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica y la isla de Irlanda. Ahora bien, m\u00e1s all\u00e1 de leyendas y tradiciones, los \u00faltimos estudios geol\u00f3gicos de la pieza han permitido comprobar que el material no proviene de Egipto, sino de una cantera del centro de Escocia.<\/p>\n<p><strong>El robo en Westminster \/\/<\/strong> Tenga dos mil a\u00f1os de historia o no, provenga de Egipto o de la misma Escocia, la Piedra del Destino estubo en la abad\u00eda de Westminster de Londres durante 700 a\u00f1os exactos. Y s\u00f3lo hubo un breve periodo en qu\u00e9 sali\u00f3. El d\u00eda de Navidad de 1950, un grupo de cuatro nacionalistas escoceses \u2014vinculados en la Universidad de Glasgow\u2014 burlaron la vigilancia policial y robaron la piedra. As\u00ed, durante cuatro meses la pieza hizo un periplo clandestino por las principales ciudades de Escocia. Y a pesar de que la prensa brit\u00e1nica de la \u00e9poca vendi\u00f3 aquella acci\u00f3n como un simple acto vand\u00e1lico de unos j\u00f3venes alocados, el cierto es que la acci\u00f3n ten\u00eda unas connotaciones pol\u00edticas muy concretas. Despu\u00e9s de siglos de disputas, la identidad pol\u00edtica escocesa se hab\u00eda disuelto casi por completo entre la hegemon\u00eda brit\u00e1nica. \u201cLa Piedra del Destino simbolizaba la existencia del pueblo escoc\u00e9s como naci\u00f3n y pon\u00eda en evidencia el dominio ingl\u00e9s sobre nuestro pa\u00eds. Por eso, el objetivo del robo era desvelar la conciencia nacional escocesa, en la \u00e9poca eclipsada por la importancia del Reino Unido, que despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial se hab\u00eda erigido como una de las grandes potencias europeas\u201d, explica el abogado Iain Hamilton, mientras recuerda una acci\u00f3n en la cual particip\u00f3 hace casi sesenta y cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.oriolgracia.cat\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/1410217823-339af2e7008604ec8c06cb984c5b3e80.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2190\" src=\"http:\/\/www.oriolgracia.cat\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/1410217823-339af2e7008604ec8c06cb984c5b3e80.jpg\" alt=\"1410217823-339af2e7008604ec8c06cb984c5b3e80\" width=\"640\" height=\"426\" \/><\/a>As\u00ed, Escocia vivi\u00f3 una ligera recuperaci\u00f3n del sentimiento soberanista que reivindicaba la Piedra del Destino como paradigma de los l\u00edmites que el ejecutivo de Londres pon\u00eda a las aspiraciones nacionales escocesas. \u201cDe hecho, al inicio del conflicto, en 1941, Winston Churchill y Franklin Roosevelt, en representaci\u00f3n de la Gran Breta\u00f1a y de los Estados Unidos, firmaron la llamada Carta del Atl\u00e1ntico. En este documento diplom\u00e1tico se hablaba del derecho a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos. Pero Londres, a pesar de ser uno de los firmantes, nunca respet\u00f3 este punto en las decisiones que tomaba sobre Escocia\u201d, a\u00f1ade Hamilton, a sus 89 a\u00f1os. Lo curioso del caso es que a pesar de la censura franquista, la historia del robo de la Piedra del Destino lleg\u00f3 a o\u00eddo de un grupo de j\u00f3venes vinculados al Frente Universitario de Catalu\u00f1a, en Barcelona, que inspirados por aquella aventura \u00e9pica de los escoceses se propusieron de emprender una acci\u00f3n similar en nuestro pa\u00eds. As\u00ed pues, en 1952 planificaron el robo de la tumba del rey Jaume I, que a la \u00e9poca estaba a la catedral de Tarragona. Y es que el general Francisco Franco hab\u00eda organizado una ceremonia para trasladar aquellos restos hasta el monasterio de Poblet, donde se conservan actualmente. Las connotaciones pol\u00edticas de la acci\u00f3n eran muy evidentes: evitar que el dictador se apropiara de uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s destacables de la historia de Catalu\u00f1a, el rey Jaume I, art\u00edfice de la expansi\u00f3n por el Mediterr\u00e1neo y considerado el padre de los &#8216;Pa\u00efsos Catalans&#8217;. El complot contaba con el apoyo de estudiantes de la Universitat de Barcelona como Pere Figuera, Joan Revent\u00f3s y Josep Maria Ainaud de Lasarte, j\u00f3venes que a\u00f1os m\u00e1s tarde destacar\u00edan entre las \u00e9lites intelectuales y pol\u00edticas de Catalu\u00f1a. Pero debido la complejidad del plan y, sobre todo, por la afinidad religiosa de algunos de los instigadores \u2014dudosos a la hora de plantear el robo de una tumba que podr\u00eda ser considerado una profanaci\u00f3n\u2014 la idea fue, finalmente, desestimada y Franco presidi\u00f3 el traslado de los restos hasta el monasterio de Poblet.<\/p>\n<p><strong>Un chantaje pol\u00edtico \/\/<\/strong> Como en el caso catal\u00e1n, los estudiantes escoceses tampoco se salieron con la suya. Y es que, a pesar de que hab\u00edan conseguido llevar la piedra hasta Escocia, el 10 de abril del 1951, sin saber qu\u00e9 hacer, abandonaron la pieza a la abad\u00eda Arbroath, en el centro del pa\u00eds, y la polic\u00eda la traslad\u00f3 de nuevo a la abad\u00eda de Westminster. La piedra, pues, no volver\u00eda a pisar territorio escoc\u00e9s hasta el 30 de noviembre del 1996. Pero \u00bfpor qu\u00e9 el gobierno de la \u00e9poca acept\u00f3 de devolver la piedra en Escocia despu\u00e9s de 700 a\u00f1os de reivindicaciones? Por un lado, hay que tener en cuenta que, a la \u00e9poca, el Partido Conservador del primer ministro John Mayor era mayoritario en Inglaterra pero ten\u00eda un modesto nivel de aceptaci\u00f3n pol\u00edtica entre los escoceses, una circunscripci\u00f3n donde apenas obten\u00eda un 15% de los votos. Por otro lado, a mediados de los a\u00f1os noventa, Escocia viv\u00eda en pleno debate sobre la descentralizaci\u00f3n. De hecho, se hab\u00eda previsto de organizar un refer\u00e9ndum el 1997 para votar la recuperaci\u00f3n, o no, del Parlamento que los escoceses hab\u00edan perdido hac\u00eda trescientos a\u00f1os, cuando se fusionaron con Inglaterra para crear el Reino Unido.<\/p>\n<p>El Partido Conservador, a diferencia de los laboristas, se hab\u00eda opuesto a hacer ning\u00fan paso hacia la descentralizaci\u00f3n del Reino Unido y no ve\u00eda con buenos ojos la creaci\u00f3n de un Parlamento aut\u00f3nomo en Edimburgo, porque podr\u00eda derivar en una desmembraci\u00f3n del Reino Unido. Y ante esta situaci\u00f3n John Mayor opt\u00f3 por la f\u00f3rmula controvertida: mover la Piedra del Destino y autorizar su regreso en Escocia. Algunos lo han considerado un chantaje pol\u00edtico, un intento de enfriar la creciente demanda de autogobierno que llegaba desde Edimburgo justo unos meses antes de la celebraci\u00f3n del refer\u00e9ndum. El regreso de la piedra, pues, se hizo efectivo, pero muchos escoceses empujados por la euforia se olvidaron de leer la letra peque\u00f1a del acuerdo: cuando el sucesor de Elisabet II tenga que ser coronado, el bloque tendr\u00e1 que volver a Londres. \u201cMe invitaron a la ceremonia de traslado, pero no asist\u00ed. Fue un acto pol\u00edtico, un gesto interesado del gobierno conservador de Londres para intentar calmar las reivindicaciones independentistas. Adem\u00e1s, s\u00f3lo hay que leer la letra peque\u00f1a para darse cuenta que los ingleses todav\u00eda tienen potestad sobre la piedra\u201d, explica con cierto resentimiento Iain Hamilton. Pero la estrategia, a John Mayor, no le sali\u00f3 bien: los conservadores no s\u00f3lo perdieron las elecciones generales del Reino Unido de mayo del 1997, sino que tampoco consiguieron ning\u00fan representante tory escoc\u00e9s en Westminster. Y, lo m\u00e1s importante, en el refer\u00e9ndum por la descentralizaci\u00f3n, el 74% de los escoceses votaron por el Parlamento de Escocia. Por primera vez desde el 1707, pues, Escocia dispon\u00eda de su propio Parlamento y los escoceses ten\u00edan el derecho de definir buena parte suyos asuntos. El camino hacia el sobiranismo s\u00f3lo hab\u00eda empezado. Y ahora, a las puertas de un nuevo refer\u00e9ndum por la independencia, es imposible no recordar la antigua leyenda: \u201cCuando la piedra est\u00e9 en Escocia, el pa\u00eds conseguir\u00e1 su libertad nacional\u201d. Este 18 de septiembre sabremos si definitivamente se cumple la profec\u00eda de la Piedra del Destino escocesa. <em>(Diari <a href=\"http:\/\/www.ara.cat\/\" target=\"_blank\">ARA<\/a>, 14\/09\/2014). <\/em><!--:--><!--:es--> <!--:--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante m\u00e1s de setecientos a\u00f1os los escoceses hab\u00edan esperado aquella fecha. El 30 de noviembre del 1996, d\u00eda de San Andreus\u2014patr\u00f3n de Escocia\u2014, la ciudad de Edimburgo etaba llena de gente. La gente era consciente que aquel d\u00eda podr\u00eda cambiar el destino de la naci\u00f3n y por eso casi doce mil personas se congregaron alrededor [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7862,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[133],"tags":[],"class_list":["post-8126","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog-es"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/oriolgracia.cat\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Una-pedra-que-marca-el-desti-Escocia.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8126","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8126"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8126\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8149,"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8126\/revisions\/8149"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7862"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8126"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8126"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/oriolgracia.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8126"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}